Una Alternativa a la Vía Judicial basada en el Acuerdo Mutuo entre las partes.
Las rupturas matrimoniales se convierten, en más de una ocasión, en batallas en las que emociones e intereses enfrentados ciegan a los miembros de la pareja que no consiguen llegar a acuerdos de separación aceptables para ambos, ni beneficiosos para sus hijos. La mediación familiar se presenta como una alternativa en auge, orientada a que la resolución de los conflictos en las separaciones sea de guante blanco y no haya que recurrir a los tribunales para sentar las bases del futuro de los cónyuges por separado.
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NO TE ENGAÑES: CURRICULUM Y ENTREVISTA al estilo tradicional no te van a permitir casi nunca conseguir un trabajo deseado y acorde con tus competencias personales y profesionales.
Para conseguir un buen trabajo adecuado a nuestras capacidades no sólo es necesario aprender a hacer un currículo o a pasar una entrevistas (hoy en día ya hay muchos sitios en Internet donde puedes aprender como se hacen y preparan).
Es fácil pensar que “si todos los que hablan de cómo se hace el currículo y la entrevista dicen más o menos lo mismo” es que puede haber algo de verdad en ello.
Puede ser que así sea, pero sólo en parte. Nuestra experiencia en Recursos Humanos nos dice que hoy en día un currículo no te va a dar un puesto de trabajo: eso sí, un currículo mal realizado te va a quitar las posibilidades de acceso al puesto de trabajo.
El currículo es ante todo una herramienta publicitaria de promoción personal; y partiendo de esa premisa todo currículum tiene que seguir patrones publicitarios. Y aquí es donde viene el primer problema. ¿Cuál es el patrón publicitario? ¿Es siempre el mismo?. La respuesta es clara: NO HAY PATRONES PUBLICITARIOS ESTANDAR para la búsqueda de empleo QUE VALGAN PARA TODOS LOS CASOS.
La creatividad está en la misma esencia de la publicidad. Un mensaje publicitario tiene que cumplir con al menos 4 requisitos: despertar la atención (¿si todos los currículos se hacen similares la despiertan?), fomentar el gusto por su seguimiento (¿se consigue eso con los currículos habituales?), motivar el interés (el interés siempre está en relación con los deseos del destinatario del mensaje publicitario); y llevar a la acción (la acción no es otra nada más que conseguir pasar a entrevista o a otra fase ulterior del proceso selectivo).
Muy pocos currículos realizados según los métodos tradicionales consiguen pasar el corte de los criterios publicitarios. Además, todo lo anterior ha sufrido en los últimos años un cambio considerable. El 90% de las grandes empresas ya no siguen en sus procesos de selección criterios de currículo en papel. Hoy en día las grandes empresas exigen cumplimentar formularios y casi todas utilizan como canal de envío la Internet.
Y ¿qué decir de las entrevistas?, pues algo parecido. Las entrevistas requieren una preparación que poca gente realiza, y exigen un “saber estar” adecuado a cada situación y a cada perfil de puesto. Requiere aprender a discriminar situaciones, y tomar decisiones sobre la marcha, tanto de mensajes a transmitir, como de emociones a utilizar.
En resumen, hoy en día, las empresas no desean sólo grandes expedientes académicos. Los expedientes académicos se valoran, pero no en primero ni en segundo lugar. Hoy las empresas quieren otras competencias mucho más claves: flexibilidad, comunicación, control emocional, manejo de personas, trabajo en equipo, orientar, persuadir, etc...
¿Te has dado cuenta de que la mayor parte de esos factores son de índole psicológica?
La Psicología tiene mucho que decir a la hora de conseguir y de mantener un puesto de trabajo y puede orientarte en esos asuntos donde los manuales de currículo y entrevista no llegan, mejorando las posibilidades reales de encontrar trabajo.
Así que no lo dudes y consultanos.
El tratamiento se tiene que dar para restaurar los mecanismos que se han roto, lo que implica dar dos pasos, primero restablecer las condiciones que disparan el sueño de forma automática y después lograr que se establezca el automatismo.
Para dar el primer paso:
Finalmente para recuperar el automatismo se tiene que acudir al condicionamiento clásico de forma que los mecanismos anteriores se hagan de forma automática y sin ningún esfuerzo.
A continuación se muestran consejos que pueden ayudar a conseguir esos dos objetivos.
Conseguir las condiciones adecuadas
Higiene del sueño: conseguir las condiciones fisiológicas adecuadas.
Para conseguir unas condiciones fisiológicas necesarias para el sueño es preciso adecuar nuestra conducta de forma que cambiemos los hábitos personales que nos alejan de ese objetivo. Así se prescribe:
1. Efectuar ejercicio moderado de forma continuada, pero no hacer ejercicio intenso justo antes de irse a la cama.
2. Controlar las variables fisiológicas antes de irse a la cama, no ir a la cama con hambre, sed, ganas de orinar, etc.
3. Llevar una dieta adecuada y no comer demasiado antes de irse a la cama.
4. Evitar la ingesta de café, te, colas, nicotina o cualquier estimulante del s.n.c. durante todo el día, pero sobre todo en horas cercanas al sueño.
5. El alcohol inicialmente aumenta la somnolencia y puede propiciar dormir 4 ó 5 horas, pero aumenta la probabilidad de despertarse en la segunda mitad de la noche. El metabolismo del alcohol consume mucho agua por lo que hay que evitar el exceso de alcohol para no despertarse con sed en medio del sueño.
1. Controlar el ambiente de la habitación, procurando que la temperatura de la habitación sea fresca y agradable, que no haya luz fuerte y que la humedad sea adecuada.
2. Controlar que la cama sea adecuada, que el colchón y el somier tengan la suficiente dureza y comodidad y que la ropa no sea escasa, excesiva o molesta.
3. Los ruidos son un factor importante distorsionador del sueño por eso hay que procurar que mientras se duerme exista un ambiente tranquilo y sin ruido.
El método de relajación de Jacobson se ha utilizado clásicamente para propiciar el sueño ya que nos enseña a reducir la tensión muscular y por lo tanto propicia la desactivación fisiológica. Ahora bien, no se puede aplicar como una pastilla para dormir, es decir, hacer los ejercicios cuando no se duerme, porque no se cumple la condición indispensable para relajarse que es hacerlo sin un fin, porque en realidad la estamos convirtiendo en un esfuerzo para dormir y los esfuerzos no llevan ni a la relajación ni al sueño. Por eso se recomienda hacer los ejercicios de relajación en otro momento del día y con el objetivo exclusivo de aprender a distinguir cuando se está tenso y cómo relajarse.
La respiración también es un buen método de relajación. El sueño se asocia a una respiración profunda, regular y abdominal que puede llevar a una desactivación fisiológica (Wilhelm et al, 2001).
Los pensamientos y las preocupaciones son para algunos autores (Espie, 2002) el componente fundamental del insomnio. Se han estudiado el tipo de pensamientos que impiden el sueño y son aquellos a los que se dedica la persona que está en la cama y no duerme y se han identificado las siguientes clases: resolución de problemas diarios, preocupación acerca de no dormirse, los ruidos de la casa y otras condiciones de la habitación, y preocupaciones generales (Harvey, 2000). Otros estudios (Watts et al. 1994) plantean más de los pensamientos intrusivos que interfieren con el sueño como son tópicos triviales, pensamientos acerca del sueño, asuntos de familia y a largo plazo, planes y asuntos positivos, preocupaciones somáticas, trabajo y asuntos recientes.
El problema que plantea el control de los pensamientos es que es irónico o paradójico (Wegner, 1994) porque se da un proceso de buscar pensamientos alternativos y otro en el fondo que chequea si se está consiguiendo o hay algún fallo y hace que el pensamiento aumente su frecuencia. Cuando queremos no pensar en algo el pensamiento pensamos en otra cosa y lo conseguimos, pero de pronto nos damos cuenta que lo hemos conseguido y que no hemos pensado en ello, con lo que de nuevo el pensamiento se hace presente. Se ha demostrado que querer dejar de pensar en algo lleva a un incremento de la frecuencia de ese pensamiento (ver por ejemplo, Wenzlaff, 2000).
En consecuencia, para lograr la desactivación cognitiva, se han utilizado las siguientes técnicas:
1. La intención paradójica dando la instrucción de seguir todos los pensamientos que se están teniendo sin establecer ninguna lucha para evitarlos, incluso se escriben para materializarlos y hacerlos concretos, por supuesto se tiene que hacer fuera de la cama.
2. También se ha propuesto la observación del pensamiento, es decir, darse cuenta de lo que se está pensando y dejarlo ir. Simbólicamente se puede imaginar que se mete el pensamiento en un frasco o que se le abre una puerta en la cabeza para que se vaya.
3. La meditación. Las técnicas mencionadas en el punto anterior, en realidad, son formas de meditación que tienen como resultado, que no objetivo, dejar la mente en blanco. En este sentido la utilización de un mantra o de una tarea cognitiva que nos requiera mucha atención y que no tenga relevancia afectiva, como decir el alfabeto al revés, puede ayudar a controlar los pensamientos.
4. La imaginación dirigida. Harvey A. G.(2001) propone que se utilice la imaginación dirigida a un pensamiento o imagen concreto que no sea excitante como medio para combatir pensamientos activadores en el momento del sueño.
5. La interrupción de la estancia en la cama cuando no se duerme también sirve para este fin, aunque su misión principal sea asociar la cama al sueño.
Como elementos concretos dentro de un tratamiento cognitivo conductual hay que señalar:
6. Acostumbrarse a hacer los planes del día por la mañana, evitando que la cama sea un elemento para planificar lo que obligatoriamente deja cosas pendientes y sin hacer (Harvey, L.; 2001).
7. Fichten et al. (2001) proponen para cambiar los pensamientos que son excitantes o angustiosos ver TV o leer porque de esta forma se distrae la atención.
8. Estos mismos autores sugieren también que, puesto que hay influencia de las preocupaciones diarias que se dan en los momentos de vigilia, hay que resolver los problemas diarios para fomentar un sueño reparador.
Consecución del automatismo: control de estímulos
Adecuar el sueño a un momento del día
1. No echar ni sueñecitos ni siestas durante el día.
2. Mantener horarios regulares, tanto para levantarse como para acostarse. Levántese y acuéstese todos los días a la misma hora independientemente de si tiene sueño o no. Intentar dormir mucho una noche o estar demasiado tiempo en el lecho pueden interferir con el automatismo necesario para que se desencadene el sueño.
3. Establecer una serie de rutinas previas al sueño que activen el condicionamiento que lleva a automáticamente a la calma que es necesaria para el sueño. Por ejemplo, cierre la puerta, apague el gas, lávese los dientes, conecte la alarma y realice todas aquella tareas que sean necesarias para ese momento de la noche, hágalas siempre siguiendo el mismo orden.
1. No utilizar la cama ni el dormitorio para otra actividad que no sea dormir o el sexo. No es aconsejable leer, ver la televisión, hablar por teléfono, discutir con su pareja, o comer en la cama.
2. Cuando se haya metido en la cama, se deben apagar las luces con la intención de dormirse inmediatamente. Si no puede dormirse en un rato (alrededor de 10 minutos), levántese y váyase a otra habitación. Dedíquese a alguna actividad tranquila hasta que empiece a sentirse adormecido y, en ese momento, vuelva al dormitorio para dormir.
3. Si no se duerme en un periodo de tiempo breve, debe repetirse la secuencia anterior. Hágalo tantas veces como sea necesario durante la noche. Utilice este mismo procedimiento en el caso de despertarse a mitad de la noche si no consigue quedarse de nuevo dormido aproximadamente a los 10 minutos. En el momento que se dé cuenta de que está despierto o molesto levántese y repita el punto 3.
4. Por último y muy importante es ajustar el tiempo que se está en la cama al tiempo en que se está dormido. El punto anterior es ya un paso importante, pero hay que ir más lejos con la restricción del sueño: consiste en ajustar la cantidad de tiempo que se esté en el lecho con el que se está realmente dormido, acabando con la falacia de que cuanto más tiempo se esté en la cama más se duerme. Cuando el paciente duerme más del 90% del tiempo que está en la cama durante una semana se le permite que aumente el tiempo de estancia en la cama un cuarto de hora por el contrario si ésta es inferior al 80% se va reduciendo en la misma cantidad, hasta un mínimo de cuatro horas ( por ejemplo, si se duerme una media de 5 horas por noche en la semana de las 8 ó 9 pasadas en la cama, se comenzará estando un total de 5 horas en la cama, desde que se acueste hasta que se levante). Si durante una semana la eficiencia del sueño es mayor del 90%, (en el ejemplo si se durmiera una media de 4h 30min) se ampliaría el tiempo en la cama 15-20 minutos, adelantando por ejemplo la hora de acostarse; por el contrario si la eficiencia es inferior al 80% (en el ejemplo si se durmiera menos de 4 horas) se acortará el tiempo de estancia en la cama en 15 ó 20 min. Deben hacerse ajustes periódicos hasta una duración óptima del sueño.
Hay pensamientos y creencias que hay que poner en cuestión porque no favorecen la conciliación del sueño, por ejemplo:
1. Considerar que el sueño es tiempo perdido y que su único objetivo es en función de conseguir la reparación física necesaria para seguir rindiendo al día siguiente.
2. Sobrevalorar las consecuencias de tener sueño sobre el rendimiento diario. Hay que darse cuenta de que con sueño se pueden atender todas las obligaciones diarias y si no se hacen lo más probable es que sea debido a las dificultades inherentes a la tarea o a la ansiedad que genera y la falta de sueño es solamente un factor más y desde luego no es el determinante.
La Asociación Americana para los Trastornos del Sueño ha reconocido como tratamiento que ha demostrado su eficacia el control de estímulos y la Academia Americana de Medicina del Sueño ha publicado los métodos no farmacológicos de tratamiento del insomnio y ha incluido en ellos el tratamiento cognitivo conductual, basándose en los estudios de Morin y colaboradores (Morin el al., 1999; Morin et al., 1994) que ha analizado todos los experimentos realizados llegando a la conclusión de que el tratamiento cognitivo conductual ha demostrado de manera suficiente su eficacia.
El control de estímulos viene planteado por el tiempo, el ritmo circadiano es un elemento importante, el ambiente de la habitación y la misma cama hace que en el que no es insomne se eliciten mecanismos de calma que propician el sueño. Una vez que se establece el sueño reparador sus efectos mantienen el proceso por un proceso de refuerzo positivo. Conciliar el sueño es un proceso pasivo por lo que no se puede uno esforzar en ello, cualquier esfuerzo que haga para dormir es un inhibidor del proceso automático que genera el sueño.
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Se ha considerado el insomnio como un síntoma de otro tipo de trastornos, pero desde nuestro punto de vista nos parece que el insomnio se da más frecuentemente en personas sin ningún otro problema, por eso su tratamiento como elemento aislado es importante, incluso cuando acompaña a algún otro problema, su mejora influye de manera importante en la solución de los trastornos a los que se asocia. Hay que considerar un hecho importante y es que, la presencia del insomnio, puede llegar a precipitar problemas diversos como la depresión, ansiedad, etc.
Para la gente el concepto de adicción incluye tomar drogas y la mayoría de las definiciones sobre lo que es una adicción se centran en el abuso de sustancias. Sin embargo, hay una serie de conductas potencialmente adictivas, incluyendo muchos comportamientos que no implican el consumo de drogas. Estas adicciones no químicas incluirían conductas como el juego, el sexo, el trabajo o las compras. Parece que cualquier conducta normal placentera es susceptible de convertirse en un comportamiento adictivo. Se podrían hacer usos anormales de una conducta en función de la intensidad, de la frecuencia o de la cantidad de dinero invertida y, en último término, en función del grado de interferencia en las relaciones familiares, sociales y laborales de las personas implicadas. Los componentes fundamentales de los trastornos adictivos serían la pérdida de control y la dependencia. Podemos decir que el uso de Internet (como cualquier otro comportamiento) es susceptible de crear una adicción en función de la relación que el sujeto establezca con ese uso. Uno de los aspectos problemáticos es: ¿a qué se hacen adictos los adictos a Internet? ¿Es al contenido al que acceden o es al Internet en sí? Un ejemplo de la problemática lo encontramos en la relación entre adicción al sexo y adicción a Internet. Un individuo que fuese adicto a las páginas de contenido sexual, ¿sería un adicto al sexo, a Internet, o a ambos? Los síntomas más claros son una necesidad de incrementar notablemente la cantidad de tiempo en Internet para lograr satisfacción, notable disminución de los efectos con el uso continuado de la misma cantidad de tiempo en Internet, abstinencia (agitación psicomotora, ansiedad, pensamientos obsesivos acerca de lo que estará sucediendo en Internet, etc.). Los síntomas causan malestar o deterioro en el área social, laboral u otra área importante de funcionamiento y se continúa usando Internet, a pesar de saber que se tiene un persistente o recurrente problema físico, social, ocupacional o psicológico que parece ser causado o exacerbado por el uso de Internet (privación de sueño, dificultades maritales, llegar tarde a las citas por las mañanas, abandono de los deberes profesionales, o sentimientos de abandono de personas significativas). Respecto a las causas, por un lado como ya hemos dicho antes cualquier actividad placentera es susceptible de crear adicción. Pero en este caso existen una serie de sentimientos que experimentan los usuarios dependientes de Internet y que pueden llevar a la adicción: Los adictos informan de una intensa intimidad cuando están conectados, existe un sentimiento de desinhibición, muchos adictos informan también de una pérdida de ataduras, sentimientos de que el tiempo se detiene o que pasa muy rápido, sentirse fuera de control cuando se está conectado. Puesto que hemos analizado las características de Internet que pueden llevar a la adicción, cabe preguntarse qué es lo que hace que algunas personas se conviertan en adictos y otros no. Hasta ahora parece haber quedado claro que Internet en la mayoría de los casos lo que hace es cubrir un déficit en la personalidad del adicto. Ya que Internet es eminentemente un instrumento de comunicación interpersonal, es en este ámbito donde el mundo virtual puede convertirse en un sustituto de la vida real para las personas con déficit en habilidades sociales, timidez o algún tipo de complejo. Estas personas son especialmente susceptibles de desarrollar este problema. Uno de los aspectos que diferencian a una adicción psicológica de una adicción química es que la primera no tiene las terribles consecuencias físicas negativas que puede tener esta última. Aun así, en el caso de la adicción a Internet también se han señalado alguna consecuencia, sobre todo las derivadas de la privación de sueño. La privación de sueño se produce por la incapacidad del adicto a cortar la conexión, permaneciendo despierto hasta altas horas de la madrugada, lo cual podría dar lugar a fatiga, debilitación del sistema inmunitario y un deterioro de la salud. El medio en el que se desenvuelve la adicción acarrea también una serie de cambios psicológicos negativos, consistentes en alteraciones del humor, ansiedad o impaciencia por la lentitud de las conexiones o por no encontrar lo que se busca, etc. Además, los efectos negativos de la adicción se expresan en los ámbitos familiar, académico y profesional. El adicto se aísla del entorno y no presta atención a otros aspectos de las obligaciones sociales. Respecto del tratamiento, lo más difícil es el reconocimiento del problema, y acudir a un especialista. Dado este primer paso, el resto es constancia. Pero lo más importante es tener claro que se puede conseguir y que merece la pena el esfuerzo.