Un Partido Especial

Soy aficionado al tenis desde hace tiempo. Me gusta practicar ese deporte, me gusta competir, pero sobre todo me gusta el ambiente de respeto y amistad que, en general, las personas que jugamos en el club tenemos.

Hoy sin embargo os quiero relatar una situación que me ocurrió no hace demasiado tiempo.

Era verano, y en esa época, el club organiza un torneo abierto, donde los participantes se emparejan por sorteo, sin tener en cuenta su puesto en el ranking, y disputan partidos eliminatorios.

Era mi partido de segunda ronda, y me tocaba jugar contra una persona desconocida para mí. Se llamaba Luis, y lo único que me dijeron es que llevaba poco tiempo en el club.

Llegué a mi hora y allí estaba esperándome, sin embargo, sus primeras palabras fueron "llegas tarde". No llevaba reloj, pero ¿quizá me habría retrasado uno o dos minutos?. no le dí importancia. Dejé la bolsa de deporte, cogí la raqueta y le ofrecí jugar con unas pelotas que llevaba, que tenían un partido de uso. Fue entonces cuando dijo "a los partidos se traen bolas nuevas".

Continuar leyendo
388 Hits
0 Comentarios

Mateo el Telonero

Desde que casi un año atrás el Teatro del Cielo colgaba todas las noches el cartel de "no hay entradas". Seguramente daban lo mismo las obras que allí se representaban, porque la estrella rutilante de todas ellas era ella, Luna. Quién sabe si ese era su nombre real o artístico; casi nadie se fijaba en esos detalles, que más daba, lo importante para la mayoría era su influjo en la escena. Actores y actrices se disputaban un lugar en el escenario, junto a ella; para ellos era un medio de promoción profesional colosal, y muchos gerentes de otros teatros intentaban seducir a la diva con con ofertas estratosféricas. Sin duda ella estaba por encima de la estratosfera y por eso, lo único que le preocupaba, al menos en apariencia, era mantener la atención de su público; bueno, quizá hubiera otra única cosa que le preocupaba en el teatro: la opinión de Clara, la directora.

Mientras Luna se centraba en su público, Clara se centraba en Luna. Se preguntaba obsesivamente: ¿Cómo hacer una obra para que Luna resplandezca?. Desde que un día la directora conociera a Mateo frente a un teatro de la Gran Vía, había confiado en él muchos de los guiones que luego ella, puntillosa siempre, había adaptado. Clara y Mateo compartían muchas cosas, pero sobre todo una: ambos tenían su mirada en ella, en su musa. ¿Quién no la tenía?, pero mientras que en los demás se trataba de algo efímero, para ellos Luna era el fundamento vital. Para Clara, siempre perseverante con el hecho de adaptar los papeles para luego hacerlos seguir, Luna era un reto técnico-artístico; para Mateo era algo así como el aire fresco en el que encontraba inspiración cada día. Bueno, en realidad para Mateo, Luna era algo más que una inspiración. Le fascinaba ver su forma de andar por el escenario, el modo en que expresaba los sentimientos, su forma de hablar, su figura sinuosa, la forma tan curiosa en que se sentaba y ponía de pié...y hasta el mal genio que, aunque él no lo escribiera, Clara se encargaba de añadir, para dar "más consistencia al personaje".Pero sobre todo, le encantaba hablar con Luna, enseñarle los personajes, ayudarla a memorizar los textos, ser algunas veces su refugio emocional....y algo le decía que a Luna todo aquello también le gustaba, y que incluso aunque ella le dijera con aparente amistad "eres un sol" su mirada contenía un deseo mezcla de ternura y pícardía que hacía que aquello significara "dame tu calor". Por ella había descubierto la vocación de ser actor. No buscaba en ello la promoción profesional como la mayoría, simplemente ese era el medio para lograr llevar a escena aquellas obras en las que él se había sentido protagonista y que guardaba en un cajón a la espera de un momento en que Clara le diera la ocasión de salir a escena. Pero esa ocasión nunca llegaba. Mateo no entendía por qué; a veces incluso alguno de los actores había enfermado, y ni siquiera entonces Clara pensaba en él, aunque conocía como nadie el papel. Recientemente, Clara le comentó por teléfono que, para economizar en tiempo de crisis, era necesario que, además de guionista, hiciera algo más, y le dijo que lo hablarían después. Mateo le comentó que él estaría para ayudar en lo que hiciera falta. Y, por la noche, antes de comenzar la representación, le dijo que estaba pensando en que asumiera la función de "telonero". Una descarga desmotivante recorrió de arriba a abajo al pobre Mateo. Aunque, tras ese titubeo, Mateo acomodó la solicitud de Clara y se dijo: "Quizá ser "telonero" sea el paso previo para actuar con ella". "Quizá Clara me quiere dar la ocasión de hacer un monólogo o una pequeña representación para darme a conocer". Y como un resorte dijo:"¡¡¡No hay problema, acepto encantado!!!", "¡¡Gracias, por pensar que puedo hacer más cosas además de los guiones!!!. En ese momento Clara dijo: ¡¡¡espera aquí un momento, ahora vengo!!!. Y dos minutos después entregó a Mateo una cajita con un bonito lazo, mientras le decía: ¡Vas a tener la ocasión de recordar "Barrio Sésamo", verás que divertido!: "¡¡¡El botón verde abre el telón y el rojo lo cierra!!!" "¡¡¡No mires el escenario, mírame a mí siempre, que a Luna la tienes muy vista, y a mi señal pulsas para abrir o cerrar el telón!!!". Momentos después, se perdió por el escenario, pero Mateo seguía petrificado. Miró a sus manos y sintió que algo no le pertenecía, aquél objeto inocuo, era un objeto extraño.....miró al teatro y el que se sintió extraño fue él.  No hubo más tiempo para pensar, en ese momento Clara le hizo la señal de abrir el telón, y Mateo mecánicamente pulsó el botón verde mientras Clara le guiñaba un ojo y le mostraba la mano con el pulgar hacia arriba. ¡¡¡Todo perfecto!!! Y en ese momento se dijo: ¡¡¡Claro!!! Mirando todavía a Clara, Mateo, prestó atención a la voz de Luna, que sonaba de fondo, junto a una pequeña melodía que inventó para ella, se puso de pié mientras se dirigía a la parte frontal del escenario, donde se encontraba Clara; le dijo, ¡si quieres cerrar el telón, hazlo tú!. Un momento después comenzó a subir por el pasillo central, en dirección a la salida. Se dió la vuelta para ver una vez más el escenario, quizá la última. Y mientras iba marcha atrás escalando el pasillo, un vómito emocional le atacó súbitamente; ¡¡¡ahhh!!!, aquella mujer le había enseñado a sentir y a expresarse, con ella había conocido lugares estelares, ella le enseño a reir y a hacer poesía, ella ocupó mucho de su pensamiento; efectivamente era una estrella, la estrella más bonita, la más amarga; alzó la mano para decirle adios, mientras los ojos se le encharcaban, luego se llevo la mano a sus labios, la besó y sopló en dirección a ella mientras su mirada disparaba...el último hilo,...se secó las lagrimas y giró para encaramar, de frente, decepcionado, el último tramo hacia la otra vida.
263 Hits
0 Comentarios

Una Oración

Hoy que siento que la luz del sol te causa dolor, recurro a la noche para orar, por tí.

Orar es una forma de ponerte en contacto con Dios, con los astros, con otras formas de energía, etc..., eso depende de tus creencias; pero también es una forma de contactar con uno mismo, con los propios miedos, con las propias esperanzas. Muchos piensan que eso no sirve para nada, pero se equivocan. Orando puedes encontrar salidas, ordenar ideas, recobrar esperanzas...y, como he dicho, en ocasiones te encuentras a tí mismo. Y cuando focalizas el pensamiento en otra persona, y deseas que, por ejemplo, vuelva a sonreir, creo que algo mágico ocurre. Es algo que nos transciende, algo que no entiendo, pero sé que en uno se crea un poso que se transmite al foco de tus oraciones. Yo que tengo tantas dudas en todo, creo en la oración. Orar es crear frases, y darles sentido. Se parece mucho a escribir; y como al escribir, se crea la magia de hacer presente lo ausente. ¿Ves?, ahora que yo estoy hablando contigo, tú aprovechas para recuperarte, y cuando leas estas oraciones quizá brote una sonrisa pequeña de tus labios. Y, bueno, como intuyo que lo de la oración no va del todo contigo, solo espero que al menos esos momentos donde no hay más remedio que cerrar los ojos para encontrar un punto de alivio sean muy poquitos. Y que llegue un momento en donde en vez de al dolor, te lleven al sueño, para que mañana vuelva a salir el sol.

265 Hits
0 Comentarios

El camino más corto

En el colegio me enseñaron que la menor distancia entre dos puntos era la linea recta; me decían que dicho enunciado era un axioma categórico de la geometría, y que los principios de la geometría son inmutables e infalibles. Y ese sentimiento de la verdad geométrica infundió en mi una seguridad que durante tiempo tuve muchas ocasiones de comprobar: en las carreras de atletismo, jugando a las canicas, atajando por los campos cosechados...; sin embargo, a medida que me hacía mayor, a medida que perfeccionaba mis destrezas descubría que el camino más recto casi nunca te llevaba a la solución más exitosa.

Jugando al fútbol descubrí los efectos, jugando a las chapas observé como era capaz de esquivar obstáculos utilizando la inclinación, bajando montañas aprendí que es más saludable bajar por el camino más largo que tirarte por un desfiladero, conocí el ahorro de esfuerzo al utilizar las rampas...Sí, a medida que iba creciendo me iba dando cuenta de que, más allá de la geometría, había otra forma de entender las cosas, de entender la vida.

Y, como si nada, el tiempo continuó pasando y me convertí en un adolescente. La fuerza de las hormonas hizo su efecto en mí, y seguramente llevado por ellas comencé a dirigir la mirada al "otro lado"; al principio con curiosidad, poco después con fijación y deseo; y como otras veces, utilicé los recursos que conocía, utilicé mi primer mecanismo de afrontamiento: la línea recta. Y fiado de él, varias veces me di de bruces con paredes emocionales, me ahogue en ríos de sentimientos y me quedé sin aire; y así, como en tantas otras facetas de la vida, comprendí que tampoco con ellas la recta era el camino más corto.

 Con la juventud me enfrenté a otros avatares vitales, los laborales. Pensé que me comería el mundo, y pronto me dí cuenta de que la ansiedad me comía a mí. Me acordé de algo que ya para entonces sabía:el camino más corto, no es la línea recta; las líneas rectas rara vez tenían que ver con el propio esfuerzo. Y aunque veía las puertas cerradas, ví ventanas abiertas, las escalé con dificultad....y descubrí que el mundo no es ni blanco, ni negro, que las ventanas a veces son puertas y que las puertas a veces sólo están dibujadas en la pared. 

Y con el mundo laboral también tuve ocasión de afinar aún más mi percepción geométrica de la vida; y perfeccioné el axioma:

"en buena parte de las ocasiones, si miras a los retos de arriba a abajo, el camino más corto suele ser la línea recta, pero no al revés, si miras los retos de abajo a arriba, el camino para alcanzarlos será sinuoso".

En mi madurez, sabiendo que ya tenía una edad y que las arrugas se apoderaban de mí, contemplaba que no era tan mala la curva de la felicidad, siempre que no fuera excesiva. Y observaba, una vez más, que la rigidez de querer las cosas aquí y ahora, sin dejarlas madurar, sin esforzarte por conseguirlas, sin consumirlas con mesura, o sea, la rigidez del ir por ellas en línea recta, generaba sólo una satisfación fugaz, inmediata y efímera.

Continuar leyendo
255 Hits
0 Comentarios

Deseos Frustrados

Aquél día de otoño Juan llegó como tantas veces a la casa de su abuela, pero sólo ese día se apoderó de él la melancolía; tanto que de sus ojos brotaban sendos manantiales que serpenteaban por sus pómulos desembocando en las comisuras de sus labios donde, en un gesto automático, el ápice de su lengua recogía de un lado y de otro el fruto de su caudaloso pensamiento.

Olga entró con sigilo a la habitación, aproximándose a Juan. Pero a Juan esa fragancia de lavanda, canela y vainilla le evocaba inequívocamente a ella. Un instante antes de girarse cortó súbitamente su torrente emocional ayudándose del torso de sus manos, e inmediatamente sonrió y saludó a Olga: ¡¿Qué tal abuela?!.

 Olga dijo: ¿Qué te pasa Juan?.

Juan respondió: nada de especial quizá lo que me ocurre es que hoy tengo menos que hacer que otras veces y, ya ves, me ha dado por mirar al abuelo, a mis padres, hermanos, y al resto de la familia. La verdad es que sólo mirando de tarde en tarde estas fotos toma uno conciencia de lo rápido que pasa el tiempo.

Olga comentó:

Continuar leyendo
322 Hits
0 Comentarios

Agorafobia

Agorafobia significa «temer a los espacios abiertos o públicos». El miedo en estas personas se da cuando están lejos de casa, entre la multitud, en circunstancias que no pueden abandonar fácilmente o en entornos donde es difícil recibir ayuda en caso de necesitarla.

Muchas situaciones provocan la ansiedad y la evitación (es decir, hacer todo lo posible por evitarlas), por ejemplo transportes públicos, tiendas, supermercados, viajar, salir solo de casa...

Los sitios de los que resulta difícil o embarazoso escapar suelen ser las peluquerías, los dentistas. los teatros, etc. Estos sitios se empiezan a evitar cada vez más, y en algunos casos severos, los pacientes pueden llegar a recluirse en sus casas.

Cuando se encuentran en estas circunstancias aparecen los temores y los malestares psicológicos y físicos similares a los de otros trastornos de ansiedad, aunque la depresión, despersonalización y los pensamientos obsesivos son más frecuentes en estos pacientes. Estos síntomas también se sienten cuando estas situaciones se anticipan o prevén.

Hay dos grupos de síntomas mucho más destacados en la agorafobia que en los otros trastornos fóbicos.

Continuar leyendo
272 Hits
0 Comentarios

We use cookies to improve our website and your experience when using it. Cookies used for the essential operation of this site have already been set. To find out more about the cookies we use and how to delete them, see our privacy policy.

  I accept cookies from this site.
EU Cookie Directive plugin by www.channeldigital.co.uk